Hot cakes sanos con mango y jarabe de chocolate

Karime H:

Necesito poner algo?? En serio??? Qué la foto no lo dice todo???

Originalmente publicado en Araizcorre:

hot cakes avena linaza chía mango plátano chocolate banana

Hace unas semanas, tuve la súuuuper suerte de que Merina Woodroffe, una chef de comida saludable que perdió 45 kilos, viniera a mi casa a darnos una clase de cocina sana a varias amigas y a mí. Aprendí a cocinar unas cosas que NO SE IMAGINAN, deliciooooooosas que no puedes creer que no lleven grasa, lácteos ni azúcar.

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¿Qué se necesita para ser atleta olímpico? (y son más de dos razones)

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Imposible no postear algo… lo que sea, sobre Juegos Olímpicos

Celebrando el cumpleaños de Jorge, al otro lado de la mesa de teppanyaki se encontraba una familia platicando sobre los seleccionados olímpicos…

-“La de remo: vi que son 5, malo que no sacara algo al menos, ¿no?”

-“No, pues es que para qué van, si no están al nivel? Nomás para gastar nuestros impuestos”

Juro que estuve a punto de subirme en las planchas, caminar sobre fuego y abofetear a la mujer aquella que hacía esos comentarios (como miles que lees en twitter-facebook-en la calle-y hasta en los medios).

Punto número uno (y único): TODOS tienen el nivel de olímpicos… simplemente porque pasaron una selección y no sólo nacional. El decir que estar allá ya es un triunfo, no es una frase trillada y de conformistas, es real. ¿Acaso esta mujer y muchos otros saben lo que se sacrifican-parten-esfuerzan estos atletas (y sus familias)? ¿Lo que sudan? ¿De verdad tendrán alguna ínfima idea de las pelotas que se deben tener para estar allá? Y para aquellos que dicen que hasta eso es desperdiciar “nuestros impuestos”, yo prefiero pensar que mis impuestos se van a un atleta que fue descalificado en la primera ronda, que en un viaje de lujo de algún burócrata panzón.

Soy fan de los números y encontré esto en el canal Shine de Yahoo! Una simple idea de lo que un atleta elite debe hacer en pos de tener la gloria olímpica en una bonita numeralia. Ahí les va:

5  Sesiones al día que el experto de artes marciales, Travis Stevens, entrena para prepararse para Londres 2012. Un día típico: 7-8:30 am, Pesas. 9-10:30 am, Judo. 11-11:30 am, Sprints. 2-3 pm, Cross-training. 6:30-8 pm, Judo. 10-11 pm, Carrera.

12,000 Las calorías que Michael Phelps consume cada día para reponer las gastadas en su entrenamiento. En una entrevista que le realizaron en 2008, Phelps dijo que su día contemplaba 6 comidas y comía algo así:
Desayuno: Tres sandwiches de huevo, omelet de 5 huevos, tres piezas de pan francés, tres hotcakes y polenta.
Lunch: Poco más de medio kilo de pasta y dos sandwiches.
Cena: Una pizza grande entera y otro medio kilo de pasta.

 

100 Chin-Ups (colgarse de una barra y jalarse hasta que la barbilla toque la barra) que realizaba el gimnasta Shawn Johnson durante las sesiones de acondicionamiento, cuando estaba en segundo de secundaria.

4 años por adelantado en los que un atleta olímpico agenda sus entrenamientos (en ocasiones hasta 8 años)… y tú, ¿ya sabes lo que vas a hacer la siguiente semana?

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Favorito para medalla, sin duda.

35 horas a la semana que el triatleta británico Jonny Brownlee entrena: llueva, truene o relampaguee. Eso se divide en un promedio de 8 horas de natación, 10 horas de carrera y 17 horas de bici, además del gimnasio para sesiones de fuerza.

25,000 dólares que un ganador de medalla de oro del equipo de Estados Unidos recibe. Los de plata reciben $15,000 y bronce $10,000. Y si no ganas o llevas patrocinador: no hay nada. El gobierno de EU no apoya financieramente a los atletas, ni siquiera con seguro de salud.

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No lo logró, pero sin duda Evans es una grande de la piscina.

16 kilómetros diarios son los que Janet Evans, poseedora del récord mundial nadaba por día, seis días a la semana en su apuesta a regresar a la natación competitiva, después de una pausa de 16 años. Son unas 330 vueltas a una alberca olímpica.

1 año fue lo que tardó la mamá de Maria Sharapova en esperar a que le dieran su visa para viajar de Rusia a Estados Unidos y poder ver a su hija de 7 años entrenar en Florida.

90 porciento de las jugadoras de la selección estadounidense de soccer tienen al menos una cirugía derivada de una lesión deportiva.

4 años lo que le tomó a Deborah Oakley mudarse de Puebla a México, buscar empleo, entrenar por las tardes para cambiar de masters a elite y llegar a los Juegos Olímpicos.

Tal vez todavía no tenemos nadadores a la altura de Phelps, pero los que entrenamos (aunque sea un 10% de lo que entrenan ellos), sabemos lo difícil que ha de ser el día a día, y la recompensa que sería estar en una villa olímpica, rodeado de tanto-tanto-tanto talento, y, por qué no? Ser parte de esos cuantos que suben al podio.

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Alejandra Orozco y Paola Espinosa… ¿sí han visto escenas de sus entrenamientos? Sólo de verlas repetir una y otra y otra y otra vez, se me dispara el ritmo cardiaco.

GATORADE15k: confianza al alza

¿Despertador? Quién lo necesita cuando no has dormido al full toda la noche, pensando en que la barredora irá por ti (junto con la ambulancia y probablemente un monstruo de 3 cabezas con tentáculos pegajosos). De hecho, estaba soñando con… ¿que perseguía a Michael Jordan por su autógrafo? Bueno, tal vez era un buen augurio de que correría “bien rapidísimo”, sí, claro.

Así que arriba y veo que Jorge ya está bañándose y acelero. Ni hablar, ya no hay vuelta atrás… ¿verdad? ¿VERDAD? Playera, desayuno, Gatorade, SportBeans, audífonos, iPod, gorra, Zoé Water para el final… listos. Vámonos.

Warmup

Llegamos casi como turistas y de pronto ya estábamos calentando a ritmo de una instructora que nos traía de sentadillas a jumping jacks, y por bien portados: un sticker en el número para ganarnos una toalla G-Series Runner al final de la carrera (eso, o la podrían poner encima de mi cadáver).

En lo que entramos al corral naranja (yei! Buena estrategia de los organizadores de colocar ya no por “tiempo estimado”, sino por qué tan temprano fuiste por tu paquete) y estoy a metros de la línea de salida. Muy bien, mientras más lejos del final de los corredores, mejor (así me alcanzan más tarde).

Quedan unos 5 minutos para la salida y comienzo a ponerme en scan mode, cosa que ya hago en automático como reflejo o mecanismo de protección para no pensar en los nervios. Veamos: ok, todos son muy altos a mi alrededor, me siento un tanto atrapada… y huele… huele… al sope de un cargador de la Merced!!! QUÉ ASCOOOOOOOOOOOOOO!!!! Digo, el desodorante no te sirve ni para el calentamiento??? Pues vete hasta atrás!!!! No encuentro quién (¿y de qué serviría?), pero intento ahora no ponerme a pensar en ello… Veo a mi lado, un trío con sus Newton, bluffeando sobre si el triatlón de aquí, o el Iron de Cozumel… y ANTES de que me quemen en leña verde y me digan que por qué bluffear, que sólo platicaban, que qué envidiosa y un largo etc., sigan leyendo y les cuento la cosa de la bluffeada.

¿Ya vieron a la del sombrero de palma? Makes me wonder…

De mi lado izquierdo veo a una seño con… bolsa??? Va a correr 15km con bolsa (as in la que usas para ir al mall, a recoger a tus hijos)? Digo, aunque la traiga colgando cruzada al pecho, pues…¡¡es una bolsa!!.. foto, fotoooo, damn, se movió… y una más con una visera de esas tropicales que me dejan pensando qué tan cómodas serán para correr.

Mexicanos al grito… plomazo (TA MADRE, nunca me había tocado tan cerquita, casi me da un infarto)…arrancan…Polar listo…iPod…iPod….che iPod no vas a sonar???  Ah, listo….OK, mi Audiofuel a todo lo que da (el sig. Post les platico sobre este increíble soundtrack). Beso a J con un “nos vemos en la meta” y sólo me dice al oído: “vete a tu paso, tú traes todo para terminarla, no te presiones”…. lagrimita.

Y allá vamos!!! Muy bien…. wow, un stand con Gatorade PRIME…. no los había encontrado, me dan uno? Gracias! No me lo tomo ahorita, pero pa’ después.

El iPod se para otra vez… me detengo al lado… peleo…. vuelvo a pelear…. se me desconectan los audífonos…. sigue pasando gente. Mi yo dice: ya, vete sin audio… mi otro yo dice: son 15km…. no way José. Pierdo unos 3 o 4 mins aquí, prácticamente parada peleándome con él. Listo, adelante.

KM 1. Sin problema… buen inicio. Decidí incluir 30 segundos de caminata cada km. para recuperarme y evitar lesiones.  Dando vuelta por el Auditorio Nacional veo que me rebasa alguien…. y grito: “VAMOS CACHETÓÓÓÓÓÓÓÓÓÓÓÓÓN!!!!” Creo que dejé sin audición a más de uno, pero es que es un buen amigo que no veía hace tiempo. Y ¿por qué no?, yo sí saludo de abrazo y beso (corriendo, eso sí)… cosa que después me di cuenta y dije: ‘du-uh, cero que se haga eso’.

Viene la subida de Alencastre… generalmente esa la hago en entrenamientos, pero de bajada. “Es mi imaginación o esta subida la hacen más empinada cada año…”, dice un corredor a mi lado. Aquí empiezan los caminadores. NOT ME. Decidí que todas las subidas las iba a hacer a paso Chayito o como fuera, pero no las caminaría. Genial, llegué arriba… con el pulso a todo, pero lo hice…sigue de subida. Y de aquí en adelante sólo habría eso: subidas.

Hidratación… mis primeros dos SportBeans… mmmm, a gloria.

Subimos junto a El Sope…. qué #!%%& subida. Yo sólo iba rezando: perra subida, estúpida subida, maldita subida, subida pen…, ¿por qué de pronto me acordé de Don Diablo? Pero agradezco todos los días correr subidas. Me comienza a doler el tendón de Aquiles de la pierna izquierda. Algo debo de estar haciendo chueco. Reviso mi pisada… estúpida subida… mi cadera… pin…subida cada vez se ven más caminadores… mi inclinación… perra subida… ah! y uno de los triatletas caminando agarrándose la cintura, como de dolor de caballo. Minus one.

Llegamos arriba de esa subida y vienen unas cuantas bajadas-subidas…. voy bien…. me detengo para hidratación… sólo unos sorbos de Gatorade porque me supo muy cargado. Decido sólo agua y SportBeans a partir de ahora. Mis piernas listas para lo que sigue.

Pasando el km 8 es lo que Jorge escuchó llamar: ‘la paquetería’. Es decir, nos quedamos atrás los lentos, vamos a la mitad del camino, y se van, se van, se van, los veloces.

Sigo adelante con mejor perspectiva. El tiempo que llevo está decente y no para que venga por mí la barredora, sobre todo considerando TODA la gente que viene detrás de mí.

Veo pasar un par de chubbies (gorditas) corriendo. Muy a su paso, pero vienen forradas de KTTape. Literalmente, como momias. Les soy honesta: si traen KTTape en las pantorrillas, es porque traen lesión, o son propensas a lesionarse y no sé si 15km con esas subidas y el peso sean lo más indicado. Pero bueno, yo quién soy para decirlo. Por cierto, me sigue doliendo el tendón, justo debajo de los gemelos. No, no me puedo detener, porque me duele más, así que si quiero terminar, no puedo parar.

Coaches are made of sugar and spice…and everyrthing nice.

Subida mortal al costado del Lago. Sobre todo considerando que la pantorrilla la siento súper tensa, ¿me dará calambre? Quién sabe. Todo este trayecto también he visto a una coach que va y viene; se va y regresa por sus pupilos. INCREÍBLE. Debo reconocerle que habrá hecho unos 30kms al menos. Les lleva el pace, los distrae platicando y los mantiene en zona. APLAUSO de pie para ella.

Más adelante, en la hidratación encuentro a Don Chuy!!! Y con todo respeto, pensé: He’s alive!!! Allá va, y escucho de algunas: “aaaay qué lindo!!!” (en ese tono que usas para describir a un cachorro, o un bebé: lo odié). Yo sólo grito: “Venga Don Chuy!!!” Y me contesta: ‘Allá vamos, allá vamos’. Él estuvo conmigo dándome consejos durante la Carrera del Día del Padre de hace… 4 años!!! Decía que no tomaba nada de agua, un buche, tal vez, pero nada de nada. Amé verlo.

Don Chuy: The Man, The Myth, The Legend

Junto a La Feria colocaron un arco donde marcan los 10k con una frase motivadora: AQUÍ ES DONDE LA MAYORÍA ACABA SUS CARRERAS DE 10K. Un DJ le pone ritmo al asunto y me da un segundo aire.

Sííííííííííííííííí, faltan sólo 5 y ya todo es de bajada. Decidí ya no parar (sobre todo porque mi chamorro se tensaba si lo hacía), baja-baja-baja… entramos a Chapultepec, veo pasar a este atleta en muletas. Otro señor nos grita: “ya sólo quedan 2 kms!!”(siempre es mentira eso, pero se agradece)… dando vuelta a la curva veo al segundo triatleta de los Newton… estirando. Calambre, probablemente. Y más adelante al tercero. Caminando, con ese semblante de “lo terminaré caminando porque ya no doy más”. Los paso… de hecho las chubbies los pasamos. Y allá se quedaron porque ya no los vimos rebasar.

Sigo el ritmo. Intenté caminar, pero es imposible detenerme. La pierna se me tensa muchísimo, y obviamente, por compensar, me duele el muslo exterior derecho. Ya, sin achaques, Karime, termínalo, damnit. Adelante de mí vienen dos corredoras: minishort, calcetas de compresión…gordibuenas (seamos honestos). Una corre y espera a la otra que ya no da para más. Trota 10 metros y camina…. y así. La otra le grita que ya van a terminar… Yo le grito: vamos, ya no nos queda nada… no sé si fue motivación o qué, pero ahí nos íbamos las tres. La trotadora ya no da para más… se para. Yo doy la vuelta a los metros finales. Me decido: aprieta, no importa ya… no lo sé, me descompongo toda en mi esfuerzo de apretar, pero no voy a parar. Finalistas se asoman a gritar que ya terminas (por eso me encantan las carreras), siento el corazón a todo lo que da. Las piernas ya no me dan. Enderezo la cadera, me acomodo la playera, me subo los lentes. Me alcanza la pacer de las amigas…. la otra le grita que la espere….  yo ya no oigo. Quiero terminar. Veo el reloj: 2:09…. NO LO PUEDO CREER!!!! Mucho menos de lo que esperaba!!!! Grito de emoción. Terminé…. me duelen hasta las pestañas, pero lo hice.

Nos dan uno y otro G-Recover (que no he encontrado en ninguna parte, por lo tanto agradezco), agua…. fui a una fila eterna para la toalla (cosa que aprecio que J sea súper rápido, porque para cuando llegué, esperé poco para recogerla), encontré a Gabo, Araiz… me dio tanto gusto ver a tantos y saber que tantos estaban ahí, seguramente llevándome con su energía a la meta.

Tiempo oficial: 2:04 y pienso que si no me hubiera puesto a pelearme con el iPod al principio, incluso hubiera podido hacer un sub 2:00… Muchos hicieron 1:30 y menos. Pero yo estoy TAN orgullosa de esto. De no detenerme en las subidas, de haber pasado mucha gente, de no bonkearme porque me hidraté y frijolicé perfecto, de haber visto mis photo finish y ver que traía volando la pisada izquierda, lo que significa que necesito más fuerza y técnica… y de saber que el Maratón de San Francisco ya entró en la categoría de “finalizable” para mí.

Esa tarde estaba muerta… de hecho me preguntaba cómo diablos iba a terminar a los 42k.

Me he dado 5 días de no correr y con hielo para recuperar el estrés de mi pierna izquierda. Probablemente necesite un KTTape. Voy a hacer cita con el quiropráctico porque sí creo estar algo desalineada. Regreso con mi yoga para atletas y la fuerza del Crossfit. Y a eso le sumaremos la nutrición: ya no quiero tener esta pesadez de cadera.

Jorge y yo ya estamos inscritos al 21k de Ciudad de México. Amo correr con el amor de mi vida. Amo que me haya dicho: “si pudimos con 15, los 21 ya no son nada…” Amé compartir con él un mocha y desayuno después de la carrera. Sin hablar, en realidad, pero sabiendo que lo logramos y que estamos orgullosos el uno del otro. Con suerte, hasta mi hermano y otros más vendrán al 21k en septiembre.

I LOVE BEING A RUNNER… y mis hijos, como siempre, esperando la medalla. Porque ellos también se la ganaron.

¿Y mi medalla?
¿Y mi medalla, má?

Tuning up cuerpo… y mente en Gatorade 15k

Así que éste fue el deal: algo así como un par de semanas antes del Día del Padre, decidí inscribirme a una carrera de más de 10 km para ver cómo voy con mi entrenamiento para el maratón en octubre (¿recuerdan? 14 de octubre, San Francisco, Nike Women’s Marathon, elegida, pánico-pánico).

Sin problema, ya en mis long-runs había incluido varias de más de 15 km… hasta de 22. Así que hacerlo en una de 15, no-problemo. Y héla ahí: la Primera Carrera Gatorade 15k. Ni mandada a hacer.

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15k… deberían de estar en mí ¿verdad? ¿VERDAD?!?!?!

Lo mejor del asunto fue que un día, mi marido, casual, dijo: “estaría bien hacerla, ¿no?” FELIIIIIZZZZ!!!! Ya tenía regalo del Día del Padre, correría con mi mate de entrenamiento diario, los ratones harían mi vestido, la calabaza sería carruaje y sería feliz para siempre… indeed.

Quienes me conozcan saben que me paseo mucho por Twitter. Así que cuando me enteré que Gatorade organizaba un giveaway de cortesías para la carrera, sin duda participé… y que me gano la cortesía para ir. Genial. Sólo le compro a mi marido la suya y fun-fun-fun.

Corte a: dos semanas antes de la carrera. Sonaba el despertador a las 5.30 (como toooodos estos días): no me puedo levantar… al día siguiente, lo mismo… y ahora a las 6.00 nada. Estoy en extremo cansada y agotada… hice algunos entrenamientos, pero se me volaba el ritmo cardiaco a la menor provocación, me cansaba horrores. Me comienza a entrar la duda: si estoy luchando para mantener ligero mi entrenamiento de 11km, o incluso el de velocidad de 4km, CÓMO DIABLOS VOY A HACER UNA CARRERA DE 15 y no ser parte de la nota roja (o del muro de la vergüenza del DNF)?!?!?!?!

Cosas terribles vienen a mi mente: me va a llevar la barredora. Son puras subidas (es nuestra ruta de cada fin de semana, así que más o menos la conocía), todas las voy a caminar… definitivamente no voy a terminar. Me voy a fundir al km 7. Todos estos días me han estado costando trabajo los primeros 4km. Alex tiene gripa y no he dormido bien estos días… y sólo faltaba incluir a que me llevaría el coco, me caería rodando por una gran pendiente, una vaca se cruzaría en mi camino, me caería pésimo la comida del día anterior y el niño de atrás me jalaría las trenzas… ok, regresa, regresa, regresaaa.

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No me lleven!!!! No me lleven!!!! Tengo que terminar!!! Con calambre o como seaaaaaa!!!!! TORITOOOOO!!! *una cachetada, y regreso*

Un día medio-encontré mi ritmo en un entrenamiento en el Lago de Chapultepec. Aunque al terminar, la nueva app de Nike era la que no cooperaba:  “Hiciste 3km menos y corriste 1.2 minutos más lento que tu promedio de entrenamiento la semana pasada”… you’re not helping with my self esteem, bitch.

Veo las reglas en la convocatoria: el tiempo que permanecerá abierta la ruta será de 2 horas 30 minutos. Ma deus. Mi pace de estos últimos días x la distancia el número que pensaste + mi estrés = chance y la termino en 2:20… DOS VEINTE???? GOEEEEY, si el Medio del Día del Padre de hace 4 años lo hiciste casi en ese tiempo y éstos son 15km…. y ya llevas mucho tiempo corriendo y, y, y…. y seguiré zapeándome por el resto de mi vida. Claro, mi marido súper cool, sin problema, con su pace largo y constante… y una con sus piernas de caballo chaperón y pulmón de fumadora pasiva por varias décadas.

Llega el día de la entrega de paquetes

Traigo el estómago revuelto. Comienzo a decir, “No, no la voy a hacer, no puedo. No voy a terminar. No estoy preparada…”

Vamos a recoger los paquetes y a mis hijos se les ocurre dormirse en el coche, así que me toca bajarme por ellos. Voy subiendo y veo corredores por aquí y allá. Y ese sentimiento (si quieren llamarlo: payaso, como sea) de sentirse como en casa, me inunda. Staff súper amable, como siempre. Un paquete espectacular, eso sin mencionar la playera que AMÉ. Por cierto, hago una parada en el stand donde están las tallas… y que me queda la chica… NO LO PUEDO CREER!!!! CHI.CA. Y no señores, no son tallas de hombre. Había corte de mujer y hombre. FIT. No, no la usaré mañana, porque ya no acostumbro estrenarlas en la carrera, pero definitivamente es perfecta para entrenar.

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Ara: siempre tan corredora…                          y chambeadora… y twitteando. Que conste que es parte de la chamba.

 

Había la posibilidad de personalizarla. Había charla de hidratación, y obvio de la nueva línea G. Vi a lo lejos a Araiz trabajando en el área de social media de la marca. Muro con los nombres de los corredores. Un set para tomarse foto con Usain Bolt de fondo. Me parece que hasta algún estudio de VO2max. Asesoría para usar los productos de Gatorade. Stand de GNC…. y no sé cuánta cosa más. Tenía que salir corriendo de ahí porque me esperaban, pero me sentí como vieja en mall: paz interior… paz interior… hasta que vuelve a azotarme el tiempo. El maldito tiempo estimado de carrera.

Por la tarde nos distrajimos en casa y dejamos a los niños con su abuela. Entonces me resolví y dije: “con que la termines, como sea… termínala y hablamos después”.

Esa noche pusimos nuestras cosas: no sabía si llevarme el cinturón de hidratación para el número y mi iPod… o iPhone?… qué hacer? Qué hacer? El iPod no está sincronizando bien… cómo?!?!?!?! Damnit. Ya, ni modo, lo que sincronice (he corrido sin música, pero estos 15 merecen un empujón). Ya son las 10, duérmete, no quiero desvelarme…  y qué voy a desayunar mañana? No está listo!!! Y mi monitor cardiaco? Gorra negra o la rosa? Me llevo los lentes oscuros o mejor no cargo más??  La playera negra, definitivamente: algo probado y sin sorpresas. El top Champion o el Nike… no, mejor el Champ, no vaya siendo que el Nike me apriete…. pero si no, las niñas se mueven mucho… mejor sí.

Y ya es hora de dormir… si es que se puede.

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Loved my number…

Y en otro post: ¿fueron muchas subidas?

I’M ALL IN!!!

Ok, creo que la frase no es la más apropiada para la marca, pero estoy absolutamente extasiada con el hecho de que salí sorteada para el Nike Women’s Marathon en San Francisco, en Octubre de este año.

En tres ocasiones me inscribí, poniendo a mis santos de cabeza para poder salir sorteada… y nada.

Y este año, ya por mera costumbre lo hice, pero ahora sin mucho rogar y de hecho me había olvidado que me había inscrito. Tenía dos años que mi enfoque estaba en el triatlón y no en carrera, así que los hilos se tejieron y…

…voilá, me llegó este HERMOSO e-mail.

I'm in!

Razones para correr un maratón hay muchas (y excusas para no hacerlo, hay más). ¿Por qué me emocioné de tal forma que grité de emoción justo entrando a la oficina (con gente que no me conoce para nada)?

1. Necesitaba una meta importante. No hay nada peor que desmotivarse, y eso me estaba comenzando a pasar. No estaba encontrando el mojo para entrenar. Excusas: todas. Una meta que me comprometiera a fondo: ninguna.

2. Una carrera con onda. Mmmm a veces el estrógeno en exceso tiene sus problemas. Desde la primera Carrera Nike que se hizo en México yo respingué porque no fuera distancia mayor a los 10k. No me parecía justo, ¿acaso no hay en México suficientes mujeres que corran 21 o 42k??… en fin.  Corte a: San Francisco, aquí son más de 26 mil corredoras (de las cuales sólo poco más de 6 mil hacen el maratón completo). Algo debe de tener para que sólo te elijan por sorteo… tiene su magia, su extra… que ya les platicaré. Y después de esta carrera, pocas tendrán ese encanto.

Jack and Jill went up the hill… Jill won.

3. ES SAN FRANCISCO, por Dios!!!  No conforme con que 42.165 km son muchos (aunque en realidad los que te matan son esos 165 metros del final), hay que añadirle emoción: las icónicas calles de San Francisco, con su altimetría de risa nerviosa. Pero el trayecto es espectacular: vista de la Coit Tower, San Francisco Bay, Fisherman’s Wharf, Ghirardelli Square, el Golden Gate Bridge, Alcatraz, pasando por los lugares más emblemáticos de la ciudad que, por cierto, fue parte de mi Luna de Miel… ¿qué más quiero?

Chocolate mile… can’t wait!

4. Estaciones…  Que si agua, que si Gatorade, que si una barrita…. aquí se vuelan la barda: estación de cambio de bras (por aquello de que lo traigas usado y sudado), de calcetines (same thing), de bloqueador solar, estación de chocolate (no estoy tan segura si al km 35 tendría yo “antojo” de un Ghirardelli), fruta, smoothies… bandas musicales, porristas a lo largo de la carrera. No hay forma de aburrirte. El trayecto no es un circuito: empiezas en el centro y terminas en la playa… no es lindo?

Trae el viejo, cámbialo por uno nuevo… el bra, ok?

5. Una expo que deja ver a las demás como pueblos fantasma. Sí, será Nike solamente quien acapare la venta de prendas, pero los extras: masajes, peinados, manicures, muestras de TODO: shampoos, GU’s, Luna Bars, bloqueadores… ahí sí se completa el race pack.

6. Ayuda a la lucha vs el cáncer. No hay más que decir, si me piden ayuda, yo ahí estoy. Porque TODOS tenemos a alguien con cáncer…y perdimos a alguien por el cáncer.

7. Y para el final: una medalla en cajita azul. Sí mis querid@s. Nada de que algún diseñador local las hizo. O que si es igual a las otras de 123 carreras de 5 y 10k. NO. A cada una de las finishers le dan su medalla Tiffany. Y un plus es que no te la va a entregar una voluntaria que ha gritado por 5 horas porras a todas las finalistas, a quien no le quedó la playera de staff que le dieron y ya está toda sudorosa de estar bajo el rayo de sol (o empapada de la lluvia)… Te la entrega un bombero local (de calendario, no de los que vemos por los rumbos nacionales), en una alfombra roja. Pasando el arco de la meta te espera más comida, mylar blankets, hidratación, masajes, estiramientos, fotos con los susodichos… y tu familia.

Tengo muchas expectativas de esta carrera: ir con mi familia, tal vez algunos amigos se unan… TERMINARLA!!!. Mi entrenamiento ya empezó y sólo me quedan unas 25 semanas… así que: a sudarle y a atacar esas subidas, que  espera un buen camino. Honestamente pensé que comenzaría mal, pero no, me siento bastante confiada en que ese maratón va a ser todito mío…

Esperando mi número…
Quiero la mía… pero del full.

Fotos: RenoRX

Ese Letterman…

 

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Por ahí encontré “Las 10 cosas que NUNCA quisieras escuchar de un competidor antes de una carrera”… tipo Letterman, y como hace mucho que no escribo, pensé en compartir:

10. “El vuelo desde Etiopía fue un infierno” 

9. “Vengo de dos semanas de taper, impresionantes”

8. “¿Eso es lo que usarás para la carrera?”

7. “Acabo de regresar de seis meses de entrenamiento de altura”

6. “¿Todavía no entras en la categoría master?”

5. “Podría ir con todo en esta carrera, pero tengo 6 meses de embarazo”

4. “Mira, me dieron el número 3… ¿cuál es tu número de competidor?”

3. “¿A poco pagaste por entrar a la carrera?”

2. “Disculpa, sabes por dónde se entra al corral de elites?”

Y el número uno de las cosas que nunca en tu vida quisieras escuchar de un competidor, damas y caballeros, es:

1. …absolutamente nada en suajili.

 

¿Algo más que no quisieras escuchar? Compártelo aquí….

Actualización: entrenando mente y cuerpo

Escribo, borro. Escribo, borro. Lo dejo para mañana. Escribo, luego borro… y así se ha pasado el tiempo.

Bueno, un poco fast forward a mis últimas semanas-meses: Alex ya entró oficialmente a la school, por lo que ya tengo mi mañana libre para entrenar. Yeah, right. Decidí lanzar la tienda online de Zendurance porque la tienda en Facebook fue un caos. Y bueno, este proyecto me ha llevado varias horas de la mañana y de la tarde y de la noche… pero estoy muy orgullosa de él.

Mi entrenamiento de triatlón es de lo mejor, LO AMO. Gracias a Frank, mi coach de Endurance Mexico, le bajé 10 minutotes a mi récord (so far) de 10k y me acerco a mis mejores números antes de tener a Alex (y no se diga de mi grasa y peso). Pero el entrenamiento enfocado a triatlón es verdaderamente una belleza: entreno apegadísima a mi monitor cardiaco y, aunque un tanto desesperante, he entendido el término “building up”: en pocas palabras, cómo te vas “haciendo” un atleta de endurance y construyendo tu cuerpo, tu condición y tu mente para algo más adelante. Para algo grande.

Olvidémonos de querer ser un Ironman en 6 meses. De bajar los kilos que faltan en 4… De la fascinación por inscribirse a 1’052 carreras en el año. Decide cuáles son tus majors y espárcele unas cuantas para ir evaluándote. Olvidémonos del atasque de andar posteando todos los días lo rápido que corres los 10, 12, 15, 20, 50k… Todo tiene un ritmo, y son diferentes a lo largo de la semana.

ESO es lo hermoso de entrenar: Encuentra ese placer enorme en irte convirtiendo ese atleta al que aspiras día con día. Cada entrenamiento es encontrarte contigo, con tu mente, paciencia… hay días buenos, otros no tanto… y de otros, ni hablar! Es como disfrutar ese último delicioso pedacito de chocolate, como ir haciendo una escultura… paso a pasito. De.LiSh.

Tengo ya frente a mí el próximo reto: el Triatlón de Tequesquitengo 2011.  Como lo dijo mi coach: “algo para que disfrutes”.  De pronto volver a tener una meta al frente me pone emocionada, me voltea el estómago, me deja sin dormir algunos días. Sí, con esa euforia viene el fantasma del sabotaje, que me ronda una y otra vez.

Hay días en los que entrenar se pone difícil y no encuentro el tiempo para hacerlo. Llámenlo dedicarle todo el día a la tienda, otra parte a los niños que no cooperan, o la escuela. Cuando eso pasa, me entra un estrés y un sentimiento de “NO LO LOGRARÉ” que no les quiero contar.

Casualmente se llaman Pain y Panic...
Casualmente se llaman Pain y Panic...

He aquí donde mis demonios se presentan, se burlan de mí, me arrastran de la greña y me patean, ¿ejemplos?

Llego a nadar y no encuentro mi ritmo, ni mi respiración… y los demonios regresan para decirme que si no puedo siquiera lograr 100 metros sin concentrarme , cómo voy a hacer 400… 800 o 1500 (ya no hablemos de 3k)??

Cuando las piernas me queman o pedaleo tan lento, me dicen: “¿cómo vas a terminar en el tiempo que te piden?” Y ya de correr ni hablemos! “¿Cómo lo vas a lograr si estás más lenta que nunca?!  Si hoy el ritmo cardiaco se fue al infinito y lo único que pudiste hacer para terminar esos 11kms en ritmo fue caminar como ñora en parque de Polanco…”

Esos demonios van y vienen, porque hay días de entrenamiento en las que soy Chrissie y VUELO!  (de la nadada todavía no pregunten, es mi debilidad).

Mi coach tiene una frase muy sabia: las medallas se ganan en los entrenamientos, en las carreras sólo pasas a recogerlas.  Luego entonces hay días en los que definitivamente la medalla me la gano con sangre, otros son piece of cake (#ayajááá). Pero ¿qué hacer para dejarme de atormentar de esa forma?

Para mí este asunto de la corredera y el tri es 100% físico y 100% mental. Si no lo logras en el plano físico, lo mental no te va a ayudar demasiado. El blindaje mental es una habilidad, algo que se entrena también. Y se trata de una falta de confianza en uno, lo que nos lleva a tener MIEDO. Según Craig Townsend, especialista en entrenamiento mental e hipnosis, este miedo causa varios problemas durante la competencia:

- No ser lo suficientemente bueno (aquello de los metros de natación, ¿recuerdan?)

- Nerviosismo extremo al inicio. Me pasó hace casi 3 años en Huatulco: estaba tan nerviosa, que di un trago de agua, no podía dejar de toser, comencé a entrar en pánico de ahogarme, me acalambré… todo a los 100 metros de haber comenzado.

-Entrenar de forma brillante, pero competir realmente mal.

- Pensamientos negativos de todo tipo…. ¿necesito mencionar los de cada disciplina?

- Preocuparse por pequeños detalles que probablemente nunca ocurran: un accidente mientras ruedo, una transición en la que se me olvide ponerme el casco, tenga que regresar, se me hayan olvidado los guantes, como esos sueños raros que tiene uno… es eso: invocar a la negatividad, para la que de pronto me pinto (nos pintamos) sola.

- Que otros competidores te intimiden. Sí, probablemente la número 99 se ve que tiene 11 años de experiencia más que tú, 20 años menos  y como 10 puntos menos de grasa, pero tú también estás ahí y tú también lo vas a terminar, ¿cierto?…. ¿CIERTO?

Y varios, varios puntos más.

Townsend dice que cuando el triatleta vence esos miedos y comienza a creer en sí, los síntomas desaparecen.

La respuesta a esto es: visualización DIARIA. Simple y llana meditación. Bueno, para algunos no tan SIMPLE.

Así que… listos para la visualización?

Pon tu mente en blanco... regresa, regresa..
Pon tu mente en blanco... ponla en blanco... regresa, regresa..

Cada día, siéntate relajad@, con espalda erguida, manos sobre las rodillas. Respira por la nariz, exhala por la nariz. Cuenta cuatro tiempos inhalando lentamente. Detente. Exhala por cuatro tiempos. Intenta desacelerar tu mente.

Ahora bien, por tan sólo 5 minutos imagina en tu mente la carrera perfecta, exactamente como la quisieras hacer, como si sucediera en ese momento (eres rápido y seguro en el agua, una transición suave…). Esto, aseguran, programa a tu mente subconsciente para el éxito. Es una forma de autohipnosis.

Un elemento importante cuando estés en esta competencia visualizada es el llevar TODOS los sentidos a tu mente. Imagina el llegar al lugar, ver a los competidores, la gente, sentir el sol, la brisa, el ambiente, los colores, sonidos, aromas. Imagina llegar a la zona de transición y colocar tus cosas, prepararte para la salida. Siente la arena o el muelle en tus pies. Escucha la sirena y siente el agua, puede estar fría, oscura. Sé consciente de las patadas y manotazos que seguro recibirás (gracias). Mantente neutral, no le pongas sentimientos de angustia, no juzgues, coloca emoción y seguridad ante estos elementos. Siente cómo encuentras tu ritmo, cómo se siente el agua en tu cara y cómo es que navegas sin problema por todo ese trayecto. Cómo sales y vas a tu T1. Visualiza tu rutina. Visualiza la ruta en la bici, un pedaleo constante y con fuerza total. Tu T2. Visualiza tu carrera, un paso cómodo… Pero más que nada, asegúrate de sentir esa enorme alegría de victoria cuando cruzas la meta.

Townsend asegura que al realizar esta visualización por 5 o 10 minutos diariamente, notarás de forma gradual un cambio en tus niveles de confianza antes y después de la competencia, y los resultados irán mejorando. Esto es crearle un programa mental a tu cerebro en el “centro de control” para que sepa cómo actuar durante las carreras y entrenamientos.

Esta será mi primera parte de entrenamiento mental. Ya les digo cómo me está yendo… ohmmmm.