Sabes que eres triatleta (o corredor) cuando…

Cualquier parecido con la realidad, es mera coincidencia…

Cuando te preguntan tu edad, tu respuesta es: 35-39.

Cuando te preguntan cuánto tiempo entrenaste, tu respuesta es: “como tres, cuatro horas”

Tu primer pensamiento al despertar es qué tan alto está tu HR en reposo.

Sales a correr aún y cuando está lloviendo… te encanta ensuciarte y mojarte.

Te unes a la carrera de tu empresa para mejorar tu velocidad.

En lugar de Marie Claire, TVyNovelas, People o Cosmopolitan, tienes una torre gigante de Runner’s World y Triathlete en el baño.

¿Una ida más al baño, Lance?

Haces 5k para enfriarte después de una carrera de 5k, todo para poderlo llamar “sesión de entrenamiento”.

Consideras al trabajo en la oficina, “tiempo regenerativo entre sesiones de entrenamiento”.

Sabes de pé a pa cuánta proteína y carbs tiene cada barra energética de cada marca.

En prepa, tronaste tres veces Química, pero ahora podrías dar toda una charla sobre lactato.

Estás considerando seriamente aplicar para la ciudadanía de Tonga, Yemen o Tschad, para poder participar en los Juegos Olímpicos.

Cuando la gente te felicita por poder correr 20 kilómetros, te sientes insultado.

El único tatuaje que considerarías hacerte más allá de los 40 años sería: EL TATUAJE.

Tus toallas siempre están mojadas.

HOMBRES: En el verano tus piernas son más suaves que las de tu novia-esposa.

HOMBRES: En invierno tus piernas siguen siendo más suaves que las de tu novia-esposa.

MUJERES: Te depilas o rasuras más para una carrera o para entrenar, que para una cita.

Cuando te piden una foto para una solicitud de trabajo, lo único que tienes son fotos de carreras.

Esa loción que usas es cloro.

Te bañas más seguido en los vestidores, que en tu casa.

Gastas más en ropa para entrenar, que en ropa para trabajar.

Lavas más tu bici, que tu auto.

Te picó una abeja en el labio pero seguiste corriendo o pedaleando porque “los tiempos no mejoran solos”.

Tienes todo lo necesario para ir a nadar, pedalear o correr… en cinco minutos.

Pasas más tiempo en “la tienda de las vitaminas” que en el súper.

Tus amigas lloraron con la última película de Julia Roberts, tú con la transmisión del Ironman Hawaii.

Vamos por otro este año, Chrissie! Pásenme los kleenex...

Cuando un compañero de trabajo te pregunta si este fin de semana tienes alguna carrera, tú contestas: “sí, pero es un 10k, así que no cuenta mucho”.

Consideras a las Clif Bars y los GU, uno de los cuatro grupos de alimentos.

Te encanta ir a nadar el día siguiente de una carrera, todavía con tu número marcado en piernas y brazos, porque son como una medalla.

Te levantas a las 4 de la mañana, pero no llegas a trabajar hasta las 9… o 10.

Sabes qué tan fría es el agua a 24 grados C.

Saludas a otros ciclistas y corredores, porque todos los triatletas son amistosos; y si no te saludan, generalmente son ciclistas-puristas que intentan entrar a los triatlones y no saben que los triatletas son amistosos.

No tienes una, sino dos o tres cicatrices de la cadena de la bici en tu pierna derecha.

El único traje que tienes es uno que tiene escrita la palabra ORCA en el pecho.

Hey, estamos hablando del traje, ok?

Eres el único que usa una gorra y goggles en la alberca del resort de playa donde vacacionas.

Cuando usas hilo dental por las noches, es para quitarte los insectos pegados en tus dientes.

Usas tu monitor cardiaco durante el sexo…
…y te mantienes dentro de los límites.

Llevas tu traje de baño debajo de la ropa de trabajo para hacer una rápida transición de trabajo a la piscina, en tu hora de lunch.

Alguien te pasa un vaso con agua y te tienes que amarrar las manos para no echártela en la cabeza.

No tienes idea qué hacer con tu día libre.

Sientes que tuviste día libre porque lo único que hiciste fueron 3’000 metros de natación y una corrida corta.

No tienes problema en convertir millas a kilómetros.

Ya no compras zapatos de tacón porque tus pies están hinchados después de las carreras largas.

Cuando tus otras (nada atléticas) amigas piden ensaladitas, tú te engulles un plato de pasta con pollo (pan de ajo incluido).

Antes de planear tus vacaciones, checas el calendario de carreras.

Ya te diste por vencida de ir a correr o andar en bici con tu novio, amigos o esposo, porque no lo toman tan bien cuando les pateas el trasero.

Sonríes con una mueca cuando alguien te pregunta: ¿de cuánto va a ser el siguiente maratón que correrás?

Cuando tu esposo(a) pregunta qué tapiz pondrían en la pared, tú piensas en tus decenas de números de carreras, uno al lado del otro.

Al menos un username o password en tus cuentas tiene la palabra: runner, run, corredor, tri…

Ya no odias ir a los baños portátiles.

Estás feliz de que Santa Claus te haya traído tu Garmin 205, en lugar de ese brazalete Tiffany.

Cuando lees las letras PR, piensas en Personal Record, no en Public Relations.

Te entran los celos cuando vas en tu auto y ves a otras personas correr o andar en bici… aún y cuando tú ya hiciste tu entrenamiento.

Tu habitación huele a Icy Hot o Lonol.

Siempre amaneces adolorido.

Puedes ver los maratones y triatlones televisados y hasta los grabas… mientras todos los demás preguntan: ¿no te aburre ver correr?

Te despiertas por la mañana y te das cuenta que ya estás corriendo.

Buenos días amor, ay perdón, compadre!

Por cuestiones de crisis en tu oficina recortarán los días de trabajo y en lugar de preocuparte, tú sólo piensas en una carrera larga más a la semana.

Sabes más de caminadoras que el técnico del gimnasio.

La gente pregunta: ¿corriste 15 kilómetros… en miércoles?

Tienes un sabor favorito de GU.

Consideras un medio maratón buen entrenamiento para el maratón completo.

Tus zapatos más caros… son tus tenis.

Sabes que podrías ganar Jeopardy si tan sólo hubiera las siguientes categorías: Ganadores de Ironman HawaiiTécnicas de rasurado Dieta 40/30/30 Problemas Gastrointestinales y Carreras LargasCómo Justificar que Necesito una Bici de $4’000 Dólares.

Hablaste más tiempo con extraños en la última carrera, que con tu familia la Navidad pasada.

Eres la persona en la fila del Costco con el paquete de 20kgs de detergente, el costal de plátanos, mayoreo de Ibuprofeno y una caja de Gatorade.

Tienes lentes oscuros sólo para correr.

No puedes decidir qué playera usarás para la siguiente carrera.

En el congelador de la oficina hay dos paquetes de chícharos… son tuyos.

La alacena de tu casa está dividida en CARBOHIDRATOS, PROTEÍNAS y ETC.

Levantarte a las 6 de la mañana en domingo para ti es el momento perfecto para entrenar.

No tienes problema en platicar con personas del sexo opuesto sobre “pezones sangrantes”.

Para ti los términos Brick y Wall no entran dentro del vocabulario de la construcción.

¿Tienes alguna otra? ¡¡Ilumíname!!

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Y son 22!

SÍ SEÑORAS Y SEÑORES: son 22!!!

Claro que los aparento, pero no, no es mi cumpleaños.

Uno de los objetivos que me puse con este blog no era sólo el  motivar al menos a una persona… con una persona que yo impulsara a correr, a hacer un triatlón, a decidirse a bajar de peso, cambiar de estilo de vida, con UNA me daba por bien servida…

El objetivo que viene con esto, por añadidura, es el bajar de peso, obvio. La meta no era irrisoria: casi 40 kilos!

Tuve muchas reacciones a este reto: Imposible! Qué flojera, es demasiado! ¿No hay una forma rápida?

Mi respuesta a eso? NO.

No es imposible. Ya lo hice antes.

Qué flojera, es demasiado: Puede ser, pero también lo serían 50 ó 60, si sigo dejando que se acumulen.

¿No hay una forma rápida? Supongo que sí la habrá: cortándome una pierna o engrapándome la boca… pero no es mi onda.

Y podría decir que hasta la fecha he sido la persona más disciplinada en el mundo, que sigo mi programa de entrenamiento y alimentación al pie de la letra, y eso se está reflejando… podría decirlo. Pero no. Soy más que imperfecta. No siempre puedo entrenar (y no es por flojera, porque AMO entrenar, sino porque mi familia es primero, y no siempre se puede), y DEFINITIVAMENTE no siempre sigo mi plan de alimentación; digamos que de esto último lo he seguido en un 15%… si no, pregúntenle a Tania, mi nutrióloga, que se para de pestañas invitándome a reencontrar la disciplina.

Pero aún así con todo esto,  le debo a usted, querido lector, una rendición de cuentas. A más o menos 7 meses de haber iniciado este camino, con gusto informo que llevo 22 kilos abajo. Que sólo me quedan 14 y si me exijo más, hasta podrían ser unos 16 ó 17… pero ya se ve la luz al final del túnel.

Sí, así dicen Alex y Nat

Y después de darme una palmadita en la espalda por este logro, también me doy un jalón de orejas, una recapacitación para “entrar en cintura”, para dedicarle más atención a lo que entra por la boca y poner más empeño en los entrenamientos.

Ahora bien. ¿Cuál es mi siguiente meta para lograr los 14-17 kilos? (sí, les recuerdo que las metas son las carreras, los récords personales, no los kilos) Bueno, tengo en la mira el Triatlón Sólo Para Mujeres, en octubre y para este fin de semana regreso al Duatlón Jumex de la Cd de México! Wahoo!

Me he entrenado decentemente, nada extraordinario, para el Du… pero tengo una cuenta pendiente conmigo y con mi bici. Ni hablar, the time is now, the place is here.

Plan Entrenamiento: Ya lo tengo, y sobre la marcha iré evaluándome y evaluando la posibilidad de hacer el tri. Necesito, tal vez, un coach de natación, pero creo que sé a quién llamar: mi amiga Karina, toda una shark, especialista en aguas abiertas y top age grouper de cruce de canales, inter-islas y demás cuerpos de agua en varios continentes.

Plan Alimentación/Fitness: Para cuando me falten los 10 kilos más difíciles de bajar, que son los últimos (porque ya no quieres hacer dieta, ya no quieres una espinaca más o ves un queso panela más en el plato y juras que saldrás de tu casa, te apostarás en la esquina y taclearás al repartidor que viene con la pizza que se comerá tu familia) , usaré el teléfono rojo y llamaré al @coachdefitness. Si no lo conocen: SHAME ON YOU… Carlos Velázquez es un verdadero especialista en esculpir cuerpos y escupir haraganes. Su programa (sistemafitness) incluye plan de nutrición y sesiones personalizadas. No tienen idea de lo que puede ayudarte a llegar a hacer y ser.

Coachdefitness: The man, the myth, the legend

Así que, esta IronMom no sólo ya superó la mitad del camino, sino que inicia la temporada de triatlón. Sí, no me pude esperar al 2011, pero eso es tener confianza y saber que puedes vencer tus miedos y barreras mentales. Es momento de entrenar, es momento de ponerme las pilas y apretar. Es el reinicio de IronMom. Tun tu rrrun tun!!!!

Octubre, aquí vamos!

COMING UP: Lo que todos estaban solicitando, la segunda parte de Crímenes en el Gym… La crónica de la Carrera Bionaire… La Crónica del Duatlón Jumex… y la crónica de mi entrenamiento para el tri…atlón.

Esos Locos que Corren

Para Jorge, Rosi, Paco, Emmi, Román, Araiz, Tania R., Camilo, Osvaldo, Fariña y su má, Frank, Harohdhy… y los que se quieran anotar.

Encontré esto en mi correo. Tal vez ya lo leíste, pero como me gusta tanto-tanto, creo que lo debo de tener aquí.

Reflexión de Marciano Durán, corredor amateur Uruguayo que de manera muy particular nos dice la verdad que todos conocemos pero pocas veces decimos acerca de correr, que muestra lo increíble de hacer algo que puede sólo tener significado para uno mismo… y al final, eso basta y sobra.


Yo los conozco. Los he visto muchas veces. Son raros. Algunos salen temprano a la mañana y se empeñan en ganarle al sol. Otros se insolan al mediodía, se cansan a la tarde o intentan que no los atropelle un camión por la noche. Están locos. En verano corren, trotan, transpiran, se deshidratan y finalmente se cansan… sólo para disfrutar del descanso. En invierno se tapan, se abrigan, se quejan, se enfrían, se resfrían y dejan que la lluvia les moje la cara. Yo los he visto.

Pasan rápido por la rambla, despacio entre los árboles, serpentean caminos de tierra, trepan cuestas empedradas, trotan en la banquina de una carretera perdida, esquivan olas en la playa, cruzan puentes de madera, pisan hojas secas, suben cerros, saltan charcos, atraviesan parques, se molestan con los autos que no frenan, disparan de un perro y corren, corren y corren. Escuchan música que acompaña el ritmo de sus piernas, escuchan a los horneros y a las gaviotas, escuchan sus latidos y su propia respiración, miran hacia delante, miran sus pies, huelen el viento que pasó por los eucaliptos, la brisa que salió de los naranjos, respiran el aire que llega de los pinos y entreparan cuando pasan frente a los jazmines. Yo los he visto.

No están bien de la cabeza. Usan cápsulas con aire y zapatillas de marca, corren descalzos o gastan calzados. Traspiran camisetas, calzan gorras y miden una y otra vez su propio tiempo. Están tratando de ganarle a alguien. Trotan con el cuerpo flojo, pasan a la del perro blanco, pican después de la columna, buscan un bebedero para refrescarse… y siguen. Se inscriben en todas las carreras… pero no ganan ninguna. Empiezan a correrla en la noche anterior, sueñan que trotan y a la mañana se levantan como niños en Día de Reyes. Han preparado la ropa que descansa sobre una silla, como lo hacían en su infancia en víspera de vacaciones.

El día antes de la carrera comen pastas y no toman alcohol, pero se premian con descaro y con asado apenas termina la competencia. Nunca pude calcularles la edad pero seguramente tienen entre 15 y 85 años. Son hombres y mujeres. No están bien. Se anotan en carreras de ocho, diez kilómetros, veintiuno o 45,  y antes de empezar saben que no podrán ganar aunque falten todos los demás. Estrenan ansiedad en cada salida y unos minutos antes de la largada necesitan ir al baño. Ajustan su cronómetro y tratan de ubicar a los cuatro o cinco a los que hay que ganarles.

Son sus referencias de carrera: “Cinco que corren parecido a mí”. Ganarle a uno solo de ellos será suficiente para dormir a la noche con una sonrisa. Disfrutan cuando pasan a otro corredor… pero lo alientan, le dicen que falta poco y le piden que no afloje. Preguntan por el puesto de hidratación y se enojan porque no aparece.

Están locos. Ellos saben que en sus casas tienen el agua que quieran, sin esperar que se la entregue un niño que levanta un vaso cuando pasan. Se quejan del sol que los mata o de la lluvia que no los deja ver. Están mal, ellos saben que allí cerca está la sombra de un sauce o el resguardo de un alero. No las preparan… pero tienen todas las excusas para el momento en que llegan a la meta, no las preparan…son parte de ellos. El viento en contra, no corría una gota de aire, el calzado nuevo, el circuito mal medido, los que largan caminando adelante y no te dejan pasar, el cumpleaños que fuimos anoche, la llaga en el pie derecho de la costura de la calceta nueva, la rodilla que me volvió a traicionar, arranqué demasiado rápido, no dieron agua, al llegar iba a picar pero no quise.

Disfrutan al largar, disfrutan al correr y cuando llegan disfrutan de levantar los brazos porque dicen que lo han conseguido. ¡Que ganaron una vez más! No se dieron cuenta de que apenas si perdieron con un centenar o un millar de personas… pero insisten con que volvieron a ganar. Son raros. Se inventan una meta en cada carrera. Se ganan a sí mismos, a los que insisten en mirarlos desde la vereda, a los que los miran por televisión y a los que ni siquiera saben que hay locos que corren. Les tiemblan las manos cuando se pinchan la ropa al colocarse el número, simplemente porque no están bien. Los he visto pasar, les duelen las piernas, se acalambran, les cuesta respirar, tienen ‘dolor de caballo’… pero siguen.

A medida que avanzan en la carrera los músculos sufren más y más, la cara se les desfigura, la transpiración corre por sus rostros, los dolores empiezan a repetirse y dos kilómetros antes de la llegada comienzan a preguntarse qué están haciendo allí. ¿Por qué no ser uno de los cuerdos que aplauden desde la vereda? Están locos. Yo los conozco bien. Cuando llegan se abrazan de su mujer o de su esposo que disimulan a puro amor la transpiración en su cara y en su cuerpo.

Los esperan sus hijos y hasta algún nieto o algún abuelo les pega un grito solidario cuando atraviesan la meta. Llevan un cartel en la frente que apaga y prende que dice “Llegué: Tarea Cumplida”. Apenas llegan, toman agua y se mojan la cabeza, se tiran en el pasto a reponerse, pero se paran enseguida porque lo saludan los que llegaron antes. Se vuelven a tirar y otra vez se paran porque van a saludar a los que llegan después que ellos. Intentan tirar un muro con las dos manos, suben su pierna desde el tobillo, abrazan a otro loco que llega más transpirado que ellos. Los he visto muchas veces. Están mal de la cabeza.

Miran con cariño y sin lástima al que llega diez minutos después, respetan al último y al penúltimo porque dicen que son respetados por el primero y por el segundo. Disfrutan de los aplausos aunque vengan cerrando la marcha ganándole solamente a la ambulancia o al tipo de la moto. Se agrupan por equipos y viajan 200 kilómetros para correr 10.

Compran todas las fotos que les sacan y no advierten que son iguales a las de la carrera anterior. Cuelgan sus medallas en lugares de la casa en que la visita pueda verlas y tengan que preguntar. Están mal. -“Ésta es del mes pasado”, dicen tratando de usar su tono más humilde. -“Ésta es la primera que gané”, dicen omitiendo informar que esa es la entregaban a todos, incluyendo al que llegaba último y al inspector de tránsito.

Dos días después de la carrera ya están tempranito saltando charcos, subiendo cordones, braceando rítmicamente, saludando ciclistas, golpeando las palmas de las manos de los colegas que se cruzan. Dicen que pocas personas por estos tiempos son capaces de estar solas -consigo mismos- una hora por día. Dicen que los pescadores, los nadadores y algunos más. Dicen que la gente no guarda tanto silencio. Dicen que ellos lo disfrutan. Dicen que proyectan y hacen balances, que se arrepienten y se congratulan, se cuestionan, preparan sus días mientras corren y conversan sin miedo con ellos mismos. Dicen que el resto busca excusas para estar siempre acompañado. Están mal de la cabeza. Yo los he visto.

Algunos sólo caminan… pero un día… cuando nadie los mira, se animan y trotan un poquitoEn unos meses empezarán a transformarse y quedarán tan locos como ellos. Estiran, se miran, giran, respiran, suspiran y se tiran. Pican, frenan y vuelven a picar, me parece que quieren ganarle a la muerte. Ellos dicen que quieren ganarle a la vida.

Están completamente locos.


Crimen en el gym (Capítulo1)

Con tanta nota roja rodando por doquier, seguro dijeron, “ésta ya cayó”. Pero no.

Esta semana marca mi regreso al gimnasio… a Sport City, para ser precisos. Y se me olvidaba lo divertido que es ir, no sólo por la variedad de clases, aparatos y posibilidades infinitas para incorporar al entrenamiento, sino por ese estudio antropológico que se puede realizar mientras te encuentras metiéndole kilómetros a la bici. Y que quede claro que dije: ESTUDIO ANTROPOLÓGICO, no viboreo. Yo sería incapaz… ¿alguien me pasa mi pedazo de lengua que salió rodando?

Lejos de ser una voz autorizada en materia de imagen, realmente me sorprende lo que la gente puede usar en un gimnasio (algo más que actitud, créanme). Y OK, por favor complazcan a esta humilde crítica (anaconda) en su acidez natural… me encuentro eufórica por volver. Así que con ustedes: los crímenes de imagen más solicitados vistos y comprobados en un gimnasio (disculpen si no hay fotos del día, pero corría el riesgo de que me sacaran cual Don Gato de su bote de basura).

Yeah, baby!

CRIMEN 1. No traigas la chamba al gimnasio.

Te ves bien, pero haz de tu cacería algo más discreto...

No, no me refiero a quienes pasan su “rutina” en la blackberry o discutiendo con su secre sobre si envió o no aquella factura (mientras expulsan las vísceras en lugar de bajarle a la caminadora). Me refiero a aquellas seños y señores que ya sea que de ahí se van al tubo, o vienen de él.

OK, supongamos que te creemos que el gym te dejó así de buenot@ (sobre todo por la intensidad de las rutinas que haces: dos minutos de calentamiento en la caminadora con ‘brinquitos’ y HARTO abductor), pero usar tops tres tallas menos de lo que eres (y no me vengas a decir que no sabes, porque las ordenaste directamente a tu cirujano) y leggings en color clarísimo, que no se podrían llamar de altura “a la cadera”, sino “a la línea del bikini”… O la línea de ropa interior de Under Armour (de esos boxers ULTRA pegados que los futbolistas usan DEBAJO de los shorts) para mostrar lo desarrolladísimos que los anab… perdón, squats han dejado esos cuadríceps, aunado a la playera de levantador de pesas de Venice Beach, realmente es bastante incómodo para la vista del resto de los mortales.

Me parece que tendrás más de una oportunidad de mostrar ese cuerpo detallado en otra ocasión. En lugar de ello, pon atención en lo que haces en lugar de frente a QUIÉN LO HACES. Si tu objetivo es llamar la atención, créeme tienes más potencial girando sin parar en el tubo o con el show de Sólo Para Mujeres.

Vas a hacer ejercicio, no a un casting para La Doble de Katy Perry

CRIMEN 2. No es un coctel, repito: deja a tu Paris Hilton en el vestidor.

¿Sí sabías que el sudor y el maquillaje no son buena combinación, verdad? OK, si la inseguridad te inunda, un poco de rímel, una buena peinada y eso es todo. Base, lipstick, DELINEADOR… arracadas donde podría alegremente vivir Timoteo, mi perico (qepd), reloj (no monitor cardiaco), pulseras, anillos, la uña de gel con incrustaciones, no son accesorios que sean siquiera seguros dentro de un gimnasio. Porfa, vas a hacer ejercicio, no a sonar cual trineo de Santa Claus en mera temporada, ni a hacerle la competencia a Boy George a ver si M.A.C. te contrata (ya tienen vocera, gracias). Eres linda sin tanta porquería… y aunque sean waterproof, se corren… créeme linda, se corren.

CRIMEN 3. Confiar en las redes de tus shorts de corredor (de esos cortos y amplios).

Si tuviste el tiempo suficiente para vestirte y venir a hacer ejercicio, seguro tenías 30 segundos más para ponerte ropa interior. Realmente a las mujeres NO nos gusta ver lo que hay en tu interior. Si por alguna extraña razón, no había nada limpio e insistes en hacer presencia, evita los aparatos como abductor/aductor, la clase de yoga, los abdominales… cualquier ejercicio que presente el riesgo de que venga a la mente la canción de “Quién es ese que anda ahí….?

Gracias, pero busco shorts más grandes...

CRIMEN 4. Hay de motivaciones a motivaciones

Cada quien tiene su razón para ir al gimnasio, pero ¿por qué andar enseñando lo que quieres perfeccionar? Justamente hoy había una mujer con un top que dejaba expuesto su abdomen, y lejos de ser una roca tipo Halle Berry, era una cosa que al parecer ya había pasado por la lipo (se veían unos chipotones de grasa que no te cuento), pero eso sí, ella creía que se veía como la instructora de kickboxing…nada más alejado de la realidad (eso sin mencionar que ya rebasaba el límite denominativo de COUGAR).

En el otro lado del espectro y bajo el mismo techo se encontraba una chava con varios-varios kilos de más haciendo un muy buen esfuerzo en la elíptica, pero que llevaba de estos pants de nylon que resultan muuuy amplios, playera XXXXL (honestamente, 10 tallas más de lo que debería) y la chamarra a juego, adivinaron: amarrada en la cintura. Alguien alguna vez me aconsejó: si estás gorda, te vas a ver gorda en leggings o pants gigantes… amarrarte la sudadera-suéter-chamarra a la cintura no va a hacer que el trasero se te vea más pequeño y las playeras amplias tampoco disimulan nada. Por lo tanto, no tengas miedo de probarte leggings de pierna amplia (sí los hay), de algodón-lycra, oscuros y a la altura del talón. Busca cortes de playera para mujer, no los cuadrados de hombre que te desfiguran completamente. Invierte en un buen bra que te amarre todo y shorts interiores de compresión que no se marquen.

Así que la actitud de esta mujer con varios kilos de más era muy buena, pero obviamente en el intento de “cubrir” para que los demás no tengan que ver lo que no necesitan, realmente no se sentía tan confiada en sí y eso tampoco está padre, porque PARA ESO SE VA AL GIMNASIO (ese tema es otra entrada).

Aquí añado una categoría más: ¿alguien me explica por qué las denominadas “gordibuenas”, AMAN ponerse estos pants de terciopelo con leyendas gigantescas en el trasero? Chicas, unas cuantas reflexiones: A) Ya no están in (no creo que hayan llegado para quedarse) B)No necesitas más publicidad en tu retaguardia, y si la necesitas, véndesela a Genomma Lab o similares C) El terciopelo no se hizo para sudarlo D) Por muy Juicy Couture que sean, no te vas a ver más fina y elegante.

Cuando se te pierda el ring, pídele direcciones...

CRIMEN 5. MC Hammer llamó… pide que le devuelvas sus pantalones… y Shocker pide de vuelta su playera.

¡Préndanles fuego! No sé qué es más horrible, si lo baggy de esos pantalones de fisicoculturista o los “motivos” que los decoran. Cualquiera que sea la razón, evita la comodidad que te ofrecen. Cómprate unos track pants o shorts (con ropa interior, porfis).

Por otro lado, AMO las playeras que toman con humor las diferentes disciplinas (particularmente las de triatlón, carrera y yoga), pero esas de 1000% GUAPO, o ni qué mencionar las de One Tequila, Two Tequila, Three Tequila, Floor… nomás no me pasan. Si tomas la vida con humor, adelante, pero recuerda que hay temas que HABLAN TANTO DE TI.

CRIMEN 6. Los K-Swiss escolares y tenis que usas para ponerte con tus jeans NO son para correr… y ni me hables de StepGym, ShapeUp…

Vamos por partes. Si vas a correr, invierte en unos tenis para el tema. Cada vez que veo a alguien con tenis que estoy segura vienen usando desde hace más de una década, me empiezan a doler las rodillas, la cadera y la planta del pie. Ya ni hablemos de aquellos que entre el suelo y la planta del pie sólo existen unos 4 milímetros, pero eso sí, über fashion. Deja tu fashionista en el clóset, porque te va a dar dolor de… muelas.

Y desde que salieron toooodos estos tenis (unos con más tecnología que otros) que juran y perjuran que llevarán tu obesidad mórbida a un cuerpo digno de American Gladiators, digo, ni qué comentar… pero para mi sorpresa he visto en el gimnasio de mi edificio y ahora también en SC, mujeres haciendo su rutina de caminata con estas megaplataformas (claro, a un paso que ni abuela en andadera). Chicas, estos tenis son de lifestyle, no trainers… me explico: son para ir al súper, no al gimnasio. Pueden provocarse una lesión. Y ¿adivinen qué? Es EL EJERCICIO (como novedad en su vida) el que las va a hacer bajar de peso, ¡NO LOS TENIS! Eso sí está científicamente comprobado.

Con ustedes, los creadores del StepGym: llame ya!

¿Algunas ideas que les vengan a la mente sobre lo que han visto usar en el gimnasio?

Para el siguiente post, les hablaré de LOS PECADOS en el gym (con todo respeto para Geo Glez)… esas cosas de actitud que me llevan a cuestionar la SUPERautoestima humana.

¿Qué usas para ir al gimnasio?

(polls)

Cholula, ahora tierra del trail

Amo los lugares “con espíritu”: aquellos que inspiran a hacer algo diferente, a empujar la voluntad y mejorar. Y no se requiere de viajar al Tíbet para encontrarlos, simplemente se encuentran del otro lado de la puerta… aunque el Tíbet no suena nada mal para un siguiente punto.

Me encuentro de vacaciones en Cholula, Puebla. Toda una semana en un lugar donde el running y la bici son más frecuentes de lo que se pensaría. Simplemente hay que estar afuera a las 7 de la mañana para encontrarse con nuevos amigos que comparten contigo su secreto y algo nuevo, muy nuevo para mí: el trail.

Creo que tiene más gracia que yo...

Mi primera carrera fue un tanto… bueno, no fue lo que llaman poetry in motion… digamos que tiendo a correr en terreno blando cual lagartija sobre carbones calientes. GRACIAS a quien se reservó la tentación de grabarme en video.

Y bien, regresando a mi experiencia con la naturaleza, resultó que había subidas, bajadas, terreno blando, con piedras, otras zonas pavimentadas… de todo un poco.

En las subidas me iba relativamente bien, pero las bajadas eran la (des)gracia más infame del universo.

Rural y perfecto para los runners

Así que decidida a que el trail no me venciera, porque me estaba totalmente enamorando de él, busqué una fuente de sabiduría: la revista Trail Running, que simplemente recomienda: escuchar al cuerpo y correr de forma segura, todo desmenuzado en seis tips:

1. Aprecia la ventaja que te da el trail. No sólo es mentalmente refrescante, sino que estos caminos al aire libre son menos crueles (físicamente hablando), que su contraparte de concreto. Porque no sólo la tierra resulta ser más suave, sino que el terreno requiere que utilices músculos estabilizadores en piernas y cadera, a diferencia de los músculos más grandes que usas una y otra vez corriendo en pavimento o en la banda… claro, pregúntenme al día siguiente.

Para sobrevivir los caminos más rudos, hay que aprender a ser más lentos (¡yuju!), particularmente en secciones inclinadas o complejas para evitar tropezar y permitir a los músculos recuperarse y lograr moverse de forma eficiente.

Nada complicado, todo espectacular... ¿qué tal esta vista?

2. Equípate. Mi parte favorita de esto resultó en que mis LunarGlide fueron elegidos por esta revista como los mejores tenis de la temporada para correr. Mi parte NO favorita fue que ya no tuve pretexto para adquirir alguna belleza de tenis sólo para el trail (particularmente porque no iré muy seguido como para explotarlos al 100), aunque no descartemos esa posibilidad: los tenis para trail running son más toscos y con materiales más resistentes a elementos de la naturaleza (sí, mis Lunar citadinos no fueron fanáticos del lodo y las piedritas del camino: “o sea, CERO que me ensucien”, creo que los escuché decir…).

¿Qué tal unos Cascadia 5 de Brooks...? Hechos para los hardcore del trail... perfectos para mi. Talla 5.5, gracias!

Cuando corra en otra temporada, como otoño-invierno, probablemente les contaré sobre el clima y sus repercusiones en el atuendo. Mientras tanto, lo que llevé funcionó perfecto para el clima.

3. Seguridad ante todo. Y sí, aún y cuando me encuentro en una localidad tranquila, en un trail bastante recorrido y visitado, no está de más esta aclaración. Si vas a un lugar que de verdad es novedoso para ti, seguramente te clavarás en la belleza y si no eres muy ducho en eso de la orientada, puedes perderte cual Caperuza en el bosque (y aquí no habrá lobos que te digan dónde anda la casa de tu abuelita y mucho menos que te echen carreritas).

Para este tipo de eventos un GPS no viene mal (un Garmin Forerunner 305, no suena despreciable), correr con el celular es un must, pero tampoco confiemos en que “Todo México es territorio ______ (favor de colocar su proveedor de cabecera)”, y honestamente sigo renuente a correr con cualquier objeto en las manos, o colgarme algo más.

Y aunque es de sabios correr con alguien más, particularmente cuando vas a perderte en el bosque, a veces los sabios no contamos con partners in crime que estén disponibles, así que correr solo es la opción más a la mano, pero también la menos conveniente en caso de accidente.

Y en el evento de que caigas en un barranco, te partas la patota y a ver cómo regresas, y tengas la fortuna de que alguien te encuentre, podrías necesitar dar datos relevantes. Es por eso que desde tiempo atrás tengo mi RoadID, accesorio que recomiendo, no sólo para las salidas al bosque desconocido, sino hasta para ir a dar de vueltas al Sope, al Bosque o Viveros… uno nunca sabe.

Sólo escribes tus datos y listo...

Este brazalete-plaquita, tiene los datos básicos sobre tu persona que quisieras que un paramédico o desconocido sepa para poderte auxiliar. Es un excelente regalo para quien amas y para ti.

4. Llena el tanque. OK, sonó a Niurka, pero no hay mejor definición. Recuerda hidratarte y llevar algo extra en caso de que tu carrera se vuelva más larga de lo esperado. Lleva contigo, y consume antes de tu entrenamiento, alimentos complejos como barras energéticas, bananas, frutos secos o galletas… les sugeriría geles de carbs, pero la verdad es que me dan asquito.

5. Huye José, huye José… OK, aunque es poco probable que te topes con un puma, jaguar o alce (al menos no en Cholula), nunca está de más mantenerse atento. Fíjate bien en las raíces, piedras sueltas y siempre fija tu vista en algunos metros más adelante. No sólo cuídate de animales salvajes, víboras, tepocatas o perros sin correa, para mi caso, sino de otros corredores, ciclistas de montaña o trekkers.

6. Recupérate más. Según la Trail Running Magazine, los corredores de trail siempre requieren de mayor recuperación entre entrenamientos debido a los movimientos intensos entre músculos estabilizadores. Además, la meta debe ser tiempo, no paso.

Así que, este añadido a mi entrenamiento le trajo mucha variedad y diversión. Para mí, estas novedades son básicas, si no, me aburro y si me aburro pues ya saben lo que sucede… Así que ya ni les cuento del spinning, pilates y mi primera experiencia ZUMBA… esto último, no digan que yo se los dije, pero… no lo vuelvo a hacer.

Y una vez más, GRACIAS a quien se abstuvo de grabarme en video y gracias a mi nueva instructora: Vero, quien apreció profundamente mi garra en las clases de spinning y pilates, ante la haraganería del resto de las ñoras (no hay nada como un grupo de ñoras que sólo van “a ver qué hacen” y dicen: “es que no sé qué me pasa pero desde chiquita me ahogo cada vez que hago ejercicio”; ¿será que conocen la palabras condición física y constancia?) Y lo que me hace sentir mejor es cuando te ven durante TODA la clase y lees en su mirada el pensamiento de “y esa gorda, ¿cómo le hace?” I TOTALLY KICKED @SS!!!!… Lo que hace una por mantenerse en movimiento mientras vacaciona.

La famosa Pirámide: cuando quieras entrenar subidas, puedes intentar aquí...
Ésta es una vista (no la mejor, de hecho) mientras corres por el pavimento...
El camino a "La Querencia" tiene de todo: pavimento, tierra, subida, bajada...

Cuando las vacas bailan ‘hula’

Me llamó obesa, chaparra,  inestable, inexperta, “que necesitaba más fuerza en el abdomen”, ah! y aprendiz en el arte de mover el hula-hula… bitch.

No, no hablo de mi entrenadora, ni de mi hermana, vamos, ni de “mi mejor amiga”… mismas que si lo hubieran hecho, estaríamos hablando en pasado, del verbo “enterrémoslas en algún punto del desierto de Nevada, que nadie lo notará (una estrella más del Bicentenario)”… sino de la tabla de Wii Fit.

Sí, mi regalo de cumpleaños se ha tornado en una especie de amor apache… más bien un Síndrome de Estocolmo. Me tiene absolutamente capturada (aún y después de regresar del gimnasio): me hace buscar algún pretexto para acumular más tiempo, otro reto, volver a hacerlo para mejorar el puntaje anterior… y un largo etcétera.

Y no es fácil lidiar con este asunto.  Lo abres con absoluto escepticismo de que sea divertido, que funcione de alguna forma o que siquiera te ponga a trabajar algún músculo (ese divino sentimiento de superioridad del corredor-triatleta), pero pues había que darle una oportunidad.

Te paras en la tabla e ingresas un par de datos que te pide (estatura, edad…) y ahí comienza el maltrato psicológico: “estás en la línea que divide el sobrepeso de la obesidad , ¿sabías que tener sobrepeso te puede acarrear….” Sí, sí… caramba, pero qué modos!!! Todavía que uno paga, vienen a decirle eso y todo con la “amigable” sonrisita de un avatar? En fin.

Si de consuelo ME sirve, después de que la tabla me indica que soy una vaca, me reconforta saber que para ella tengo exactamente mi edad real. Después de unas pruebas para mover y mantener tu centro de gravedad estable (para Wii, la postura es el claro signo de que tu cuerpo está en orden), el programa realiza unos cálculos y te echa en cara la “edad Wii” que representas. Y señalé el término “consuelo” porque para Wii, un amigo que es tal vez un par de años más grande que yo, la edad que representa es de…. ¿listos? 67 AÑOS.  Sin comentarios.

No conforme con que cada vez que me subo, la tablita hace un sonido de Uuuumph! (algo así como “uno a la vez, por favor”), ahí estoy, escogiendo entre fuerza, cardio, yoga o equilibrio. Una y otra y otra vez.  Pero nada a regañadientes: es absolutamente divertido.

Curiosamente después de andar media hora navegando entre uno y otro ejercicio me encuentro sudando; cual cuerito de cerdo debajo del foco de taquería… y ok, para mí eso no es novedad porque yo sudo nomás al estornudar… pero qué cosa, pensé que esto ni cosquillas me haría. Al segundo día que lo usé me dolían los músculos de todas partes… HELLO! Hago dos o tres veces a la semana mi rutina de fuerza que para nada es sencillita! Tal vez ese dolor provenga de mi intensidad en los rounds de box que están disponibles en el Wii Sportsjab, jab, cross, uppercut… knockout, venga! Sí, definitivamente viene de ahí.

La tabla Wii Fit y todos sus juegos (ya le eché el ojo al de Jillian Michaels… como si uno no tuviera suficientes mentadas personales y del aparato, como para contratar a la nazi de Biggest Loser), no creo que sean la respuesta a un mundo obeso, ni creo tampoco que me dejen tan definida como Crush o Phoenix, de American Gladiators (que sí rockean), pero si hay algo que mida mi progreso y me divierta en el inter… count me in!

Obesa? Inestable? Inexperta? Perdón tablita, mi Polar dice que soy ELITE… y a mi Polar NADIE lo contradice, ¿te quedó cla-ri-to? Y además, soy mundialmente (bueno, familiarmente) conocida por mi fluido movimiento de cadera… you, bitch.

Hola, soy Karime y soy iDicta

...me too!

Si nos vamos al estricto y ortodoxo corredor, todo esto del iPod, Nike+ y demás asuntos que te distraigan de la esencia del running, son eso: meros distractores. Para un rabino de los trails como lo es Paco, mi hermano, el que yo me conecte a más de un aparato al momento de cruzar la puerta y poner un pie frente al otro es como… bueno, como el tiempo que alguien debe esperar a una mujer a que se arregle, léase: insufrible.

Todavía en México no aplica, pero en EU, aquellas carreras sancionadas por la USATF descalifican a cualquier participante que utilice audífonos. Lo que significa que si ganaste el primer lugar de tu grupo de edad, pero ibas al ritmo de Back In Black de AC/DC, estarías descalificado, kaput, hasta-la-vista-baby. Sí, eso también incluye a Wisin & Yandel o Ninel Conde, aunque por ésta última deberías de quedar vetado de cualquier carrera del orbe… ¿escuchaste Gabrielita? No, la del Bombón Asesino no entra entre los mejores beats para correr. Punto.

Pero para aquellos que NO somos otrodoxos, que hacemos de la música parte de nuestro soundtrack de entrenamiento y experiencia de carrera, es algo que nos parece difícil desmembrar  y que causa una severa dependencia (y si no, pregúntenme cuando a medio-medio maratón a mi iPod se le ocurrió bloquearse para nunca más despertar: CAOS EN LA PISTA).

He leído comentarios de corredor@s que defienden su derecho a escuchar lo que les dé la gana, porque “no lastiman a nadie” y si van en su carrera, “pues que los demás pasen por los lados”.  Pero también existen esos bonitos contrastes que son lo que dan pie a una entrada de blog como la de hoy:

Por un lado están los defensores del derecho de ser libres a escuchar lo que quieran, y por otro aquellos que aseguran que traer audífonos es un peligro para el resto de los corredores, hay unos que dicen que hasta “para la humanidad”, pero no entraremos en esas patologías.

Y en un ánimo de mantenerme neutral al respecto y entender ambas partes, honestamente hay cosas que me gustan y no de enchufarme a unos audífonos durante una carrera:

Si te encuentras en el corral de salida de cualquier carrera y echas un vistazo a tu alrededor, podrías estimar entre un 60 y 70% de personas que llevan sus audífonos. Yo me encuentro en esa mayoría. AMO profundamente armar mis playlists para la carrera que tengo frente a mí. AMO mis POWERSONGS: esas que “te levantan porque te levantan”. Pero también he de ser honesta, hay personas que por más que gritas, les avientas una piedra a la cabeza esperando reaccionen para que SE QUITEN DE TU CAMINO (cálmate diosa del rayo-vac), nomás nada, no obtienes ni una ligera inclinación hacia alguna parte, y eso, señores, señoras, señoritas, quimeras, alebrijes y rebujos, se dice que ha causado VARIOS accidentes… yo lo denomino: UNA ASQUEROSA FALTA A LA ETIQUETA DEL RUNNING.

Pero no nos amarguemos, también es divertido ver y escuchar a aquellos que no sólo van dando todo en esos últimos kilómetros, sino que van tan poseídos de Survivor y su Eye Of The Tiger; de Coldplay y su Clocks, o hasta de Alejandra Guzmán y su Hey Güera, que simplemente te sacan la carcajada (y luego el pobre incauto cree que le sonríes como para animarlo…pobre).

Hey, Elvis! No traigo iPod, ¿te avientas un palomazo?

Para Paco el darle on al aparatito es el dejar de escuchar tu respiración y tus pasos, es aislarte de los sonidos que te rodean y perderte de esa experiencia (claro, lo dice alguien que corre en Cholula, Puebla, y las vistas para correr ahí son insuperables: intenta sobre la banda o en una ciudad contaminada por ruido, bro).

En fin, creo que este debate nunca terminará, si es que apenas comienza. Y si es que algún día planeo integrarme a las filas de los FINISHERS de algún maratón legendario, creo que la imagen de mi persona colgada del pantalón de algún árbitro de la USATF quien me arrastra a la salida mientras grito, ¡NO ME QUITEN MI iPOD, SE LO RUEGO!, no es la mejor apuesta.

Está bien, no creo hacer tal drama, ni tampoco me parece que a una se lo quiten como si fuera alumna de kínder. Aunque sí ha de ser devastador haber hecho todo un viaje (no sólo a nivel de cambio de país, sino entrenamiento y todo lo que lleva), para que en los resultados que esperabas presumir aparezcas con un bonito DQ (No, no es Dairy Queen).

Lo que sí creo es que tal vez, por mi propia salud mental, debería de comenzar a entrenar con menos tecnología y dejar que mis pensamientos floten como mariposa, aunque piquen como avispa.

¿Tú qué crees?

El alcohol NO es buena idea

En un balance de esta última semana, simplemente soy la anti-atleta. Reza el dicho que “una vez al año no hace daño”, pero ¡ah, cómo no!

OK, ok, el sábado fue mi cumpleaños (gracias por los regalos y las felicitaciones que recibiré a partir de esta declaración), así que es un tiempo de celebración y permisividad… de hecho creo que la permisividad me ha invadido toda la semana, pero en fin, baches hay, el punto es qué tan rápido te vas a levantar.

Pero definitivamente el domingo no fue el día de ese rebound. NOOOO. Aún y cuando estaba en mis planes y agenda, como todo buen domingo, un entrenamiento largo, su segura servidora se encontraba en condiciones paupérrimas… y por paupérrimas me refiero a una especie de “si hubiera amanecido en el Torito sería exactamente lo mismo… ¡salúdenme al Fabiruchis!”

El sábado celebré, como diría Prince-The Symbol- The Artist Formerly Known as Prince- TAFKAP- The Artist, like it was 1999… Y ni siquiera me imaginen trepada en una barra de bar cual springbreaker emulando Coyote Ugly, sino algo más adhoc a mi edad, algo estratosféricamente más chic: una cena-maridaje en el Biko (obvio, sin niños, sólo Jorge y yo=cena de adultos, yeah!), y para quienes me conozcan, saben perfectamente que la BUENA COCINA es para mí  como para Dean Karnazes un par de tenis.

Para hacer la historia corta: siete tiempos y ocho copas de vino después (moscatel, dos blancos, rosado, tinto, tinto, oporto… otro moscatel… ¿seguro van ocho?… “¿me trae un expresso cortado?”… salud…la cuenta…el coche…blackout), sumado al ¿hace cuánto que no entraba una gota de alcohol a tu organismo? pues amanecí poco más que hecha pomada. Nooo, y ni pensar siquiera en amarrarme unos tenis!! (creo que ni hubiera sabido dónde estaban…mis pies).

"No lo vuelvo a hacer... ¿alguien ha visto mis pies... o mi cabeza?"

Así que, dicho y hecho lo cual, es evidente que un atleta (o quien pretende serlo) no se puede mezclar del todo con el alcohol. Sí, al final de esta línea ya tendré a más de uno pensando (incluyéndome): yo conozco al amigo de un amigo que es triatleta y que se pone unas de albañil y acabó el Ironman de Cozumel el año pasado… o tal vez, el papá de un amigo corre religiosamente todos los días a pesar de que agarró la fiesta un día antes… o la mía de: mi hermano se puede ir de fiesta que a las 6 de la mañana siguiente lo ves haciendo su carrera larga de 20 km en el cerro… o qué me dices de los futbolistas… o de Phelps que lo agarraron con mariguana… o una más bonita: “está comprobado que la cerveza te permite una mejor recuperación”.

Pues sí, ninguna de estas historias las minimizo, pero no aplican a mi persona.

Nancy Clark, consultora de atletas de Sports Medicine Associates y autora del libro Sports Nutrition Guidebook, expone ambos lados de la moneda:

Las Malas Noticias: el alcohol es una sustancia adictiva y su consumo prolongado puede causar cambios celulares en hígado, corazón, cerebro y músculos… “incluso los bebedores moderados tienen un riesgo mayor de desarrollar cáncer oral y en mujeres de cáncer de seno”. El alcohol se asocia con efectos adversos en seguridad y desempeño… bueno, eso ya lo sabíamos, ¿cierto?

Las Buenas Noticias: El alcohol en moderación tiene efectos benéficos para la salud. El vino tinto es buena fuente de hierro. La cerveza tiene algunos méritos nutrimentales como su significativa cantidad de vitamina B12. Eso también creo (espero) que ya lo sabíamos.

Para los atletas: Es un depresor que no ofrece ningún elemento que ayude al atleta. No puedes ser rápido, preciso y estar ebrio (oh, really?). El combo desvelo-alcohol contribuye a otro problema: deteriora tu capacidad de reacción en tiempo, exactitud, balance, coordinación y endurance. No te ayuda a ejercitarte más rápido, fuerte o por un mayor tiempo (LÉASE: MALA IDEA PARA LOS LONG TRAININGS).

Las bebidas que contienen congéneros: vino tinto, coñac, whiskey, son las mayores promotoras de las crudas. El mejor remedio, según la autora, es no beber en exceso, en primer lugar, pero si ya estás en la etapa de cruda, bebe jugos de frutas o consomés.

Además, el alcohol tiene efectos diuréticos (mientras más bebes, más fluidos pierdes), y todos sabemos lo que la deshidratación ocasiona en nuestro desempeño, por lo que es pésimo tanto previo a un entrenamiento, como para una recuperación.

Clark concluye con lo siguiente: si estás destinado a beber (como yo el sábado) bebe con moderación (too late). La definición de bebida moderada es dos drinks al día para hombres y uno para mujeres (más tarde aún)… y no salgamos con la chistoretada de: “Si junto todos los de la semana para el sábado, ¿me funciona igual?”. La asesora añade que por cada drink que entre a nuestro organismo, al menos debe de entrar también un vaso de agua natural.

Y bueno, ya ni hablemos del tema del cuidado de la línea: “es más difícil sentirse lleno cuando el alcohol se convierte en parte de tu dieta, porque éste estimula el apetito. Si estás tratando de convertirte en una lean machine, abstenerse es lo indicado”.

Obvio no era buena idea irse a correr con esa cruda a la mañana siguiente, aunque hubiera querido. Pero como todo, al menos en mi caso que no soy atleta de alto rendimiento, ni mi carrera (profesional) depende de ello, de vez en cuando tener este tipo de explosiones de diversión, son la sal y pimienta de la vida. Ni soy monja budista, ni profeta en mi tierra… y por esos 36, una cena memorable (gracias Jorge, gracias Mikel) y un año fantástico, con todo lo que nuevo que venga, pues: SALUD!

Y PARA LA CRUDA, UNA POSTURA DE YOGA


ARDHA MATSYENDRASANA

Siéntate en el piso con las piernas extendidas frente a ti. Dobla tu pierna derecha y crúzala sobre la izquierda plantando tu pie derecho afuera de la rodilla izquierda.

Dobla tu pierna izquierda llevando el pie izquierdo cerca de tu cadera derecha.

Al inhalar siéntate derecho y coloca tu codo izquierdo hacia afuera de tu rodilla derecha. Al exhalar mueve en círculos lentos tu brazo derecho volteando tu torso, de tal forma que el cuerpo esté rotado lo más atrás y a la derecha posible.

Mantén esta postura cinco respiraciones y regresa a la posición original. Repite del otro lado.

JURO QUE FUNCIONA.

Cuando una mamá NO corre…

…a ver, completa la frase.

PUAF!! En un ejercicio de honestidad, Jorge podría contestar -en mi ausencia, por supuesto-: SE PONE INSOPORTABLE. Natalia podría añadir, NO ME TIENE MUCHA PACIENCIA. Alejandro diría, TODO EL DÍA ESTÁ ANSIOSA Y ME PONE IGUAL A MÍ.

Llevo una semana amarrándome los tenis pero para ir a otras partes, siempre a otros lugares, a otras cosas por hacer… y eso califica a la semana como una HELL WEEK.

Seamos honestas, el correr es el mejor me time que existe, y nadie como Kristina Pinto, running coach y mamá para definirlo en su colaboración para Runner’s World:

Si eres corredora y mamá (o vives con una), tal vez sepas a lo que me refiero. Nos enseñaron a que podíamos tener una carrera y familia, y una vida independiente a eso. Pero para que esto funcione, algunas veces necesitamos huir. Correr. Afuera no hay bebés o jefes jalándote de la pierna. La lista de canciones de mi iPod mezcla a Shrek de forma totalmente incongruente con Eminem, pero de otra forma mis carreras son una buena cantidad de interludios cansados y sudorosos, de paz y quietud.
Como corredora-mamá, entreno y corro para ser diferente a la mujer que intenta maniobrar el carrito de supermercado en forma de auto de carreras. “Lo siento, perdón, con permiso”, repito como mantra en la sección de frutas y verduras, mientras busco los vegetales. Dame cuatro seguritos y un pedazo de papel con un número en papel y no habrá disculpas, no habrá excusas: tengo un lugar al que necesito ir, tan rápido como me sea posible, y nadie se interpone en mi camino. La mujer en el parque que utiliza frases como “¡Upsi!”, escupe y dice palabrotas mientras corre con amigos. Las falditas para correr en color rosa son engañosas: no hay nada bonito en las conversaciones que sostienen las mamás corredoras en las carreras largas.
Como anticipándose a la mujer potencialmente desquiciada que me podría convertir, mi hijo me preguntó un día cómo seguía mi pie. Sugirió ponerme una bandita para ayudar. “Gracias. Una bandita de SpiderMan es justo lo que necesito”, dije, y como si los superpoderes de un héroe se hubieran puesto a trabajar, mi recuperación fue rápida. No hubo necesitad de rayos X, ni cuidados psiquiátricos.
Siete largos días después de mi accidente, aguanto la respiración mientras me coloco mis
Asics. Aunque mis coyunturas truenan y mi forma carece de gracia, encuentro a la atleta ruda y fuerte que me precio de ser. Me siento particularmente hard core mientras corro debajo de la lluvia. Regreso a casa empapada, con mechones de cabello pegoteados en mis mejillas. Pero debo tener un increíble look de satisfacción porque mi esposo e hijo aplauden como si cruzara la meta. Su mamá-corredora está de regreso.

He intentado terminar esta entrada desde hace 3 días y hasta ahora puedo hacerlo. La semana se acerca al final. Mi energía, por ende, está contenida… Se acerca mi cumpleaños: espero sea el momento para que mamá-IronKai-corredora esté de vuelta. De verdad espero amarrar mis LunarGlide y salir a donde no hay peticiones de chocolatito, buscar una peli, el control remoto o el último traguito de mamila.